Ahorrar calefacción depende de factores como el nivel de eficiencia energética de la instalación o que el edificio disponga de un buen aislamiento térmico. Sin embargo, también influye que los habitantes de las viviendas adopten hábitos sostenibles cuando desean disfrutar de todo el confort de su sistema de calefacción.

radiador ahorrar calefacción

Radiadores purgados y sin averías

Para ahorrar calefacción, antes de que comience la temporada de frío es necesario purgar los radiadores para expulsar el aire que se haya podido acumular durante los meses en los que han permanecido inactivos.

Conviene limpiar de manera periódica los radiadores y fijarse si hay manchas de óxido o pérdidas de agua de manera que se pueda actuar con rapidez antes de que se produzca una avería o mal funcionamiento que suponga un derroche energético.

También es necesario actuar si el radiador comienza a hacer ruido, algo que puede deberse a que haya una burbuja de aire atrapada en el interior del radiador, en cuyo caso habría que realizar de nuevo el purgado. Si aun así los ruidos persisten, se debe avisar a un especialista para que lo revise.

 

Ahorrar calefacción sin obstaculizar el flujo de calor

Para caldear una habitación sin derrochar energía, los radiadores deben permanecer libres de obstáculos. Esto significa que es mejor evitar que muebles, cubre radiadores o cortinas los tapen. Aunque estos elementos sean muy “bonitos” y decorativos, si tapan los radiadores contribuyen a que la temperatura de la habitación sea más baja de lo que debería.

horario de calefacción

Adecuar el encendido de la calefacción al horario de ocupación

¿Por qué mantener la calefacción encendida si la vivienda permanece desocupada varias horas? Aunque algunas personas consideran que es la manera de mantener la casa ‘caldeada’, lo cierto es que supone un derroche de energía.

Para ahorrar calefacción sin pasar frío, conviene hacer uso de los termostatos y cronotermostatos. Y también programar el sistema de calefacción para que este se encienda minutos antes de que los habitantes de las viviendas regresen a su hogar ¡Así se encontraran la vivienda calentita y ahorrarán en su factura energética!

Control de la temperatura por zonas

¡No todas las estancias de la vivienda tienen las mismas necesidades de calor! En la cocina, por ejemplo, hay varios elementos como el horno y otros aparatos eléctricos, que generan calor por sí mismos. Por ello, probablemente la temperatura que necesitarán será más baja que en otras estancias como el salón.

Si se quiere ahorrar calefacción, es muy útil tener en cuenta a cuántos grados conviene regular la temperatura de cada habitación, de modo que se pueda obtener todo el confort sin derrochar energía.

Esta regulación de la temperatura por zonas que se puede lograr gracias a elementos como los termostatos inteligentes o las válvulas termostáticas instaladas en los radiadores. Y entre sus beneficios destaca que permite cerrar completamente el flujo de calor en las habitaciones que permanecen vacías. Toda una ventaja para los edificios o viviendas de gran tamaño, que cuentan con estancias desocupadas gran parte del año, y que pueden así ahorrar en calefacción.

 termómetro

Ni más ni menos grados: la calefacción a la temperatura justa

Por cada grado centígrado de más, se gasta entre un 7 y un 10% más de energía. Por eso, para ahorrar calefacción, es mejor no excederse y regular los radiadores para que la temperatura sea la adecuada, ni más baja ni más alta de lo que se necesita.

En general, para disfrutar de una temperatura de confort agradable, se recomienda alcanzar los 21 grados centígrados durante los días de invierno. Y unos 18 grados durante la noche.

Beneficiarse de la luz solar

Durante el día, es mejor retirar las cortinas y estores para dejar paso a la luz solar. De ese modo no solo se depende menos de la iluminación artificial, sino que además los rayos solares contribuirán a caldear las habitaciones.

 

Eliminar las filtraciones de aire

Otro aspecto clave para ahorrar calefacción es eliminar las filtraciones de aire que puedan producirse a través de los cajetines de las persianas, las puertas, las juntas de las ventanas… Una forma fácil de identificar estas fugas de aire es acercar una vela encendida. Cuando la llama oscile, habremos identificado por dónde se fuga el calor.

En algunos casos, con un poco de bricolaje será suficiente para eliminar estas fugas. En otros, conviene tomar en cuenta la conveniencia de actuar sobre elementos fundamentales como el aislamiento de las paredes o de las ventanas, ya que actuar sobre ellos contribuye de manera muy relevante a ahorrar energía y a mejorar el confort térmico de las viviendas.

Para más información sobre su instalación de calefacción central, contacte con Remica Servicios Energéticos.