Existen en nuestro país muchos edificios residenciales,  públicos, oficinas, etc. con instalaciones térmicas centralizadas, capaces de proporcionar servicio de aire acondicionado a todo el inmueble para  refrescar su interior.

Se trata de un sistema perfectamente seguro, siempre que la instalación térmica cuente con un mantenimiento periódico y que se realice una limpieza regular. Requisitos con los que conviene ser muy estricto, tanto para evitar averías como la transmisión de la bacteria legionela.

 

¿Qué es la legionela y por qué preocupa especialmente en verano?

La legionela es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físico-químicas, que se multiplica a temperaturas de 20-45 grados centígrados (aunque su temperatura óptima de crecimiento oscila entre los 35-37 grados, por lo que prolifera en épocas cálidas) y que se destruye a 70 grados.

La legionela forma parte de la flora bacteriana de aguas superficiales, como lagos, ríos, estanques… Por ello, si no se toman las medidas oportunas, puede propagarse a las ciudades a través de sistemas de abastecimiento, infectando los sistemas de agua sanitaria o a cualquier otro sistema que precisa de agua para funcionar, como las torres de refrigeración que proporcionan aire acondicionado a los edificios.

Aire acondicionado sin legionela: cinco recomendaciones

1. Primer paso: prevención

La vieja máxima de “más vale prevenir que curar” también puede aplicarse a este caso, para disfrutar en el interior de los edificios de aire acondicionado sin riesgos para la salud pública.

Para ello, las torres de refrigeración y los condensadores evaporativos deben someterse a los siguientes procesos:

  • Programas de mantenimiento periódico contra la legionela.
  • Aplicar mejoras estructurales y funcionales de las instalaciones, si fuera necesario.
  • Realizar un control periódico de la calidad microbiológica y físico-química del agua.

2. Limpieza y desinfección

En general se recomienda que los tratamientos de limpieza y desinfección, con independencia del tipo de funcionamiento de las torres de refrigeración, se realicen al menos dos veces al año repartidos a lo largo del periodo de funcionamiento de la torre.

Además, se debe realizar un tratamiento de limpieza y desinfección en aquellas instalaciones que se pongan en marcha por primera vez, tras una parada superior a un mes, o después de una reparación o modificación estructural, cuando una revisión general así lo aconseje y cuando lo determine la autoridad sanitaria. Y es que, el hecho de que la instalación haya estado parada durante cierto periodo de tiempo aumenta las posibilidades de que la bacteria legionela se multiplique.

3. Responsable técnico

El responsable técnico de la empresa que realiza  mantenimiento higiénico-sanitario de la instalación juega un papel de gran importancia.  Según el Real Decreto 830/2010, de 25 de junio –que establece la normativa reguladora de la capacitación-  esta figura profesional es responsable de elaborar el diagnóstico de situación, así como de planificar y evaluar el programa de control de la instalación conforme a lo establecido en la Guía para Prevención y control de la Legionelosis.

Sin embargo, conviene saber que, la legislación vigente considera que el propietario es el responsable de que la instalación cumpla con todas las condiciones para evitar la transmisión de la legionela. Es decir, que si la empresa que realiza el mantenimiento higiénico-sanitario no lo hace de forma adecuada, las sanciones recaerán sobre el propietario de la instalación.

4. Documentar todas las actuaciones

Para evitar riesgos para la salud humana y evitar sanciones, todas las acciones preventivas llevadas a cabo en la instalación deben documentarse. Así se estipula en el Real Decreto 865/2003 de 4 de julio, que es la norma que regula las medidas higiénico-sanitarias que se han de adoptar en aquellas instalaciones en las que la legionela es capaz de proliferar y diseminarse.

Actualmente, desde la Administración han endurecido las multas para aquellas instalaciones incumplidoras con el RD 865/2003.

5. Contratar un servicio integral

Aunque se decida contratar los servicios de una empresa que se ocupe de realizar el mantenimiento de las torres de refrigeración y condensadores evaporativos, el propietario de la instalación es el responsable de cumplir con todas las condiciones que estipula la ley para evitar la transmisión de la legionela. De no hacerlo, las sanciones recaerán sobre él si se incurre en algún incumplimiento.

De ahí, que la recomendación es contar con una empresa de confianza, como Remica Servicios Energéticos (tel. 91 396 03 00 / email: remica@remica.es) capaz de asumir una gestión integral de la instalación; que implante y que se ocupe de los programas de mantenimiento y las incidencias mecánicas, y que también se ocupe del mantenimiento sanitario (limpiezas y desinfecciones).