Muchos edificios de viviendas se han convertido en auténticos depredadores de energía. En gran medida esto se debe a que las primeras regulaciones sobre aislamiento térmico en paredes, cubiertas y ventanas han sido prácticamente inexistentes hasta los años ochenta.

Un edificio bien aislado consume menos energía pues conserva mejor la temperatura en su interior. En cambio, un mal aislamiento térmico genera más gastos en la factura de calefacción ya que el calor se escapa por paredes, techos y ventanas.

¡Un buen aislamiento térmico reduce la demanda energética de los edificios hasta un 50%! Los ahorros energéticos también se traducen en facturas de energía más baratas. “En viviendas ineficientes, en las que los gastos de calefacción pueden alcanzar los 1.200 euros durante la época de frío, existe un amplio margen de mejora. En viviendas de características similares pero energéticamente eficientes, el gasto puede ser de 300”, explica Antonio Ocaña, director Comercial de Remica.

El aislamiento térmico en paredes

El aislamiento térmico de paredes y muros puede abordarse de tres formas:

  • Sistema de Aislamiento Térmico de Exteriores (SATE). Esta actuación consiste en actuar sobre la fachada exterior del edificio. Su principal ventaja es que se mejora el aislamiento térmico de todo el edificio y, además, se embellece su apariencia exterior.
  • Sistema de Inyección en las cámaras de aire de los muros. Este método consiste en inyectar un material aislante (fibra de vidrio, poliuretano…) en la cámara de aire que existe en el interior de los muros. La gran ventaja que tiene es que no modifica la apariencia externa del edificio, por lo que es una situación empleada en aquellas fachadas que por su interés artístico o histórico no se pueden alterar.
  • Aislamiento en los muros interiores. Consiste en mejorar el aislamiento en el interior de la vivienda y se suele realizar en aquellos inmuebles cuyos muros no cuentan con cámara de aire. Al realizarse en el interior de las viviendas, se recortan los metros cuadrados de la habitación.

Vídeo Aislamiento térmico de edificios. Un caso práctico, publicado por el IDAE

 

Aislamiento térmico en ventanas y tejados

Además de mejorar el aislamiento térmico de paredes, es necesario también actuar sobre la cubierta (tejado) y los cerramientos (ventanas y puertas), ya que son elementos a través de los cuales también se producen pérdidas de energía.

En el caso de los tejados, las actuaciones varían en función de si se trata de tejados planos o inclinados:

  • En tejados que son planos, el proceso de aislamiento térmico es más sencillo porque se puede realizar sobre la impermeabilización del tejado.
  • En tejados inclinados el proceso es más complicado y se puede abordar de dos formas: aislar entre la cámara que une la cubierta y el último forjado, o levantar las tejas para colocar debajo un sistema de aislamiento térmico.

En el caso de los tejados, se pueden realizar o haber realizado las siguientes actuaciones:

  • En cubiertas planas, el proceso de aislamiento térmico es más sencillo porque se puede realizar sobre la impermeabilización del tejado.
  • En cubiertas inclinadas el proceso es más complicado y se puede abordar de dos formas: aislar entre la cámara que une la cubierta y el último forjado, o levantar las tejas para colocar debajo un sistema de aislamiento térmico.

En cuanto a las ventanas, las antiguas de metal o de madera serán mucho menos aislantes que los modelos más modernos, con materiales de calidad, como por ejemplo carpintería de algún material no conductor como el PVC, o perfiles y vidrios con un bajo valor U (Valor numérico que indica la capacidad de aislamiento del vidrio).

Otros aspectos a mejorar

Además de mejorar el aislamiento térmico de paredes, tejados y ventanas, conviene que la rehabilitación energética también se ocupe de:

  • Aislar Suelos y Techos. Conviene instalar un material aislante térmico en techos en contacto con espacios habitables. Y también en suelos que estén en contacto con espacios no habitables, que se apoyen sobre el terreno o que estén en contacto con el aire exterior.
  • Mejorar el aislamiento térmico de tabiques interiores, de tabiques que separan las viviendas de distintos vecinos y de las paredes que separan las zonas comunes (cajas de ascensores, descansillos…).
  • Instalar un material aislante térmico en tuberías de conducción del agua caliente o fría. Así se evitan pérdidas de calor en el transporte del agua caliente y también se corrigen las posibles condensaciones en las conducciones de agua fría.