En otros post hemos hablado del aislamiento térmico de paredes y cómo este logra mejorar la eficiencia energética en el hogar ya que con él se evita la pérdida de energía a través de las fachadas, ventanas, puertas, tejados…

Como ya hemos explicado en otras ocasiones, para terminar con estos problemas, mejorar la envolvente térmica de los edificios es la solución más adecuada para maximizar el ahorro, el confort y al eficiencia energética de los hogares. Pero, además, existen innovaciones tecnológicas que, sumadas a la mejora de la envolvente, permiten potenciar los efectos positivos del aislamiento térmico de paredes.

Pintura para mejorar el aislamiento térmico de paredes

¿Pueden los colores con los que se pintan las casas influir en la eficiencia energética de estas? La verdad es que sí. En zonas cálidas, es frecuente que las paredes de las viviendas se pinten de blanco o colores claros para reflejar la luz del sol y evitar que el calor se concentre en las viviendas. En cambio, en las zonas frías los colores de las fachadas suelen ser oscuros, para aprovechar el calor de los rayos solares.

Estos fenómenos, logrados simplemente con la manera en que los colores reflejan la luz, se pueden potenciar gracias a la aparición de las pinturas térmicas aislantes. Un Estudio de la Universidad de Zaragoza realizado por la Universidad de Zaragoza con el laboratorio Cidemco mostró que, en viviendas muy frías, se puede ahorrar hasta un 20% en energía destinada a la calefacción. En condiciones ideales, los investigadores estimaron que el ahorro energético podría ascender hasta un 40%.

En la actualidad, las pinturas térmicas aislantes tienen múltiples aplicaciones tanto en viviendas como en edificios industriales. Hay diferentes tipos en función del aislamiento térmico de paredes que se desee mejorar: paredes interiores, techos, fachadas… incluso hay pinturas aislantes impermeabilizantes que se pueden aplicar en el tejado para evitar filtraciones.

¡No hay que olvidarse de las ventanas!

Para lograr el mejor ahorro y eficiencia energética de los edificios, mejorar el aislamiento térmico de paredes debe complementarse con la instalación de unas ventanas adecuadas. Según datos del IDAE, hasta el 30% de las necesidades de calefacción se deben a pérdidas de calor que se originan en las ventanas.

El aislamiento térmico de una ventana depende de la calidad del vidrio y del tipo de carpintería:

  • En comparación con las ventanas de acristalamiento sencillo, las ventanas de cristal doble reducen casi a la mitad la pérdida de calor. Además, reducen las corrientes de aire, la condensación del agua y la formación de escarcha.
  • En cuanto a la carpintería, se recomienda evitar los marcos de ventana de hierro o aluminio por ser materiales con una alta conductividad térmica, que permiten el paso del frío o del calor con facilidad. Por ello, es mejor utilizar madera o carpinterías con “rotura de puente térmico” con material aislante entre la parte interna y externa del marco.

Además del aislamiento térmico de paredes y unas ventanas adecuadas, también conviene prestar atención a los techos; una de las zonas por las que más calor se pierde. Para aislarlos térmicamente se puede utilizar fibra mineral, lana de piedra o fibra de vidrio.

En los tejados también es necesario realizar un mantenimiento periódico para evitar la formación de grietas por las que entre el aire exterior.

El poder de las plantas en los edificios

Las fachadas vegetales en los edificios –esas fachadas con plantas que comenzamos a ver en algunos edificios públicos y también en rascacielos– no solo aportan luz y color a los centros urbanos, sino que también tienen un efecto positivo en la eficiencia energética del edificio. Y es que las plantas en las fachadas contribuyen a mejorar el aislamiento térmico de las paredes.

Gracias a la evaportranspiración (cantidad de agua del suelo que vuelve a la atmósfera como consecuencia de la evaporación y de la transpiración de las plantas) en zonas y épocas cálidas las plantas ayudan a reducir el sobrecalentamiento del edificio por el sol. Se calcula que las plantas consiguen mantener la temperatura interior en el edificio hasta cinco grados centígrados más baja.

En invierno, las plantas también cumplen una función aislante ya que retienen el calor del interior del edificio y evitan que se enfríen las estancias interiores.

Para que las fachadas vegetales sean efectivas, deben estar diseñadas e instaladas por profesionales expertos en su colocación. Quienes opten por esta solución deben conocer que también conlleva un coste de mantenimiento ya que serán necesarias realizar tareas de riego, podado, aplicación de insecticidas… Para que estos costes no se disparen, se recomienda que la vegetación sea autóctona o que se adapte bien al clima de la zona.