Ha llegado el frío, se ha hecho de rogar pero las bajas temperaturas son una realidad y con él el encendido de la calefacción central en miles de edificios. En muchos casos volverán los comentarios quejándose del frío de los vecinos que se encuentran en los últimos pisos, por el contrario, los inquilinos de los primeros y bajos criticarán las altas temperaturas que se alcanzan con la calefacción central.

¿No existe una  solución para que no se repitan este tipo de situaciones? La respuesta es sí. Estas escenas cada vez van perteneciendo más al pasado. El cambio se debe a que hay comunidades que individualizan el consumo de su calefacción central. Se obtiene una calefacción diferente con la que cada vecino puede conocer y controlar el confort de sus viviendas. En función de su uso así será el gasto. Cuando la calefacción central no está individualizada los usuarios de un edificio con calefacción central pagaban los gastos a través de la comunidad, en los que incluía una cantidad que no variaba en todo el año y que dependía de los metros cuadrados de la vivienda o del porcentaje que hubieran estimado en los estatutos la comunidad.

La individualización de los sistemas de calefacción central en edificios residenciales genera grandes beneficios para los inquilinos que viven en ellos. En este tipo de edificios, la sala de calderas sigue manteniendo el mismo funcionamiento, comunitario, sin embargo gracias a la instalación de válvulas termostáticas y repartidores de coste, cada vecino podrá controlar el confort de su vivienda y pagar en función del gasto energético que realice.

Las ventajas de la individualización de la calefacción central no son solo para el confort, que es importante, sino que además permite ahorrar una media de 24,7% de consumo de calefacción en las viviendas de edificios con calefacción central, según el ‘Estudio sobre ahorros derivados de la contabilización individual de calefacción en España’ realizado por la Universidad de Alcalá para AERCCA (Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción).

Llegados a este punto podemos decir que individualizar el consumo de la calefacción central permite que cada vecino, sin importar el piso que sea, pueda decidir qué, cómo y cuándo consumir energía. Por otro lado, los datos revelan que este sistema permite un ahorro medio del 24,7% en el consumo de calefacción, pero además el medio ambiente también tiene su recompensa. Sí, el medio ambiente también se beneficia de este proceso, ya que las emisiones de CO2 generadas por viviendas familiares alcanzan un 24%, y de estas el 71% corresponden al consumo doméstico de energía. Según el estudio que hemos señalado anteriormente, en una vivienda tipo de unos 95 m2, se puede lograr una reducción de emisiones por la contabilización individual equivalente a las emisiones generadas por un vehículo que consume  251 litros de gasolina.

Todo influye, hasta la calefacción central

Todos los gestos son importantes hoy en día, de hecho esta semana se ha llevado a cabo una reunión de los representantes de gobiernos y decenas de líderes empresariales para conseguir un doble objetivo. Por un lado encontrar el dinero necesario para acelerar el cambio de las energías contaminantes a las limpias y proteger a los más vulnerables de los efectos nocivos del calentamiento global. Por otro lado, enviar un mensaje simbólico al mundo: que pese a la retirada de Estados Unidos del acuerdo del clima, el resto del mundo mantendrá sus esfuerzos.

Ya en París, en 2015, casi 200 países se comprometieron a evitar que las temperaturas suban más de 1,5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.

Los expertos advierten que “el tiempo se está agotando” sobre la necesidad de recortar las emisiones para evitar los efectos más catastróficos del cambio climático. “Solo la descarbonización profunda y rápida evitará que la Tierra sobrepase el umbral de temperatura del grado y medio en solo una década y los dos grados unas pocas décadas después”.

De hecho en Madrid dentro del Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático presentado por el Ayuntamiento de Madrid señala en su medida 23 el fomento de sistemas de climatización eficiente de bajas emisiones donde queda expuesta esta restricción, por tanto en 2020 el uso del carbón no estará permitido en las instalaciones de calefacción central.

La calefacción central está muy presente y como hemos señalado, solo es cuestión de adaptarla, para conseguir que sea cómoda para todos y eficiente en relación con el medio ambiente.