Comienzan las esperadas vacaciones y los hoteles se llenan de turistas deseando pasar unos días agradables. Nadie quiere que un mal confort térmico del hotel le devuelva a la rutina con un resfriado y no con ese bronceado que esperabas.

Los potenciales clientes ya sean nacionales o internacionales tienen cada vez más una mayor sensibilidad hacia el confort térmico demandado, un confort térmico similar al que disfrutan en sus hogares fruto de las políticas de reducción de consumo energético de la UE en sus objetivos 2020 y las nuevas normativas a nivel nacional.

¿Podemos saber si el confort térmico de nuestro hotel es adecuado?

Los hoteles conocen el valor del confort térmico, de cualquier otra manera no pueden ser competitivos sin un sistema de climatización adecuado. Para ello, como señala la Guía de Gestión Energética en el Sector Hotelero editada por la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica, a través de la Dirección General de Industria, Energía y Minas y la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, es necesario evaluar el ahorro energético que se puede conseguir con una buena elección de actuaciones que ayudarán a incrementar la rentabilidad además de conseguir una mejora a efectos medioambientales.

Para alcanzar el confort térmico adecuado hay que tener en cuenta una cosa importante, no siempre un mayor consumo energético equivale a un mejor servicio. El consumo y confort deben estar en la proporción adecuada.

Muchos hoteles tienen una gran cantidad de años, por ello es necesario e importante su correcto mantenimiento para conseguir los estándares de calidad y reducir los costes energéticos. Si se realiza un mantenimiento preventivo bueno, disminuirá la necesidad de un mantenimiento correctivo y como resultado se obtendrá un mejor rendimiento de la instalación, una reducción de costes y una mejor calidad del servicio.

Con los tiempos que corren el usuario elige un hotel u otro en función de la clasificación, realizadas con estrellas y notas (TripAdvisor, Booking…), o recomendaciones en prensa y publicaciones especializadas, que ofrecen una valoración según unos estándares de servicio, generándose la personalidad propia de cada establecimiento.

Y es aquí donde el confort térmico cobra importancia porque suele ser un factor clave para evaluar la satisfacción de lo usuarios y buscar la fidelidad de los mismos.

Cuando hablamos de confort térmico en los hoteles, muchas veces pensamos en las habitaciones, pero ¿cuál es el primer lugar que visitamos en un hotel y tenemos que esperar? Efectivamente, en el hall. Es ahí a nuestra llegada donde tenemos que esperar que tramiten nuestra reserva y puedan darnos habitación, además el personal desarrolla tareas de administración. Por todo lo señalado, es una de las zonas del hotel más delicadas de la instalación.

Como hemos subrayado, las habitaciones constituyen el ambiente individual por excelencia de la instalación y, por lo tanto, debe significar la culminación del trayecto recorrido por el usuario y la plasmación del objetivo de confort térmico buscado por el hotel. El confort térmico, la calidad ambiental y la disponibilidad de agua caliente para usos diversos (piscinas, spa, habitaciones, lavandería, etc.) son elementos fundamentales a considerar dentro de los factores de éxito.

Según la Guía de Gestión Energética en el Sector Hotelero, existen al menos cinco aspectos clave que suelen ser considerados por la Dirección o Propiedad de un hotel cuando se evalúa un sistema de clima:

  • Satisfacción de los usuarios.
  • Fiabilidad y continuidad operativa de las instalaciones.
  • Sistema de bajo impacto medioambiental y no condicionado por restricciones normativas.
  • Eficiencia energética.
  • Facilidad de Servicio y mantenimiento.

Hay que tener en cuenta que el consumo energético asociado a la climatización supone cerca del 40% del consumo total de un establecimiento, cifra a la que hay que añadirle un 10% si consideramos la producción de agua caliente sanitaria.

En las nuevas construcciones de hoteles, el confort térmico y acústico consigue un resultado óptimo porque se planifica e integra en las primeras fases del proyecto. Por eso se debe dar valor y dedicar tiempo en el diseño del aislamiento térmico y acústico para que a largo plazo se consiga un confort térmico adecuado.

Ya lo subraya el presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, Jesús Gatell hay que gestionar el cambio, debemos liderarlo, utilizando todas las técnicas y conocimientos que obtengamos en I+D+i, incluyendo, señala, imaginación. Es la imaginación la que permitirá acomodar los productos a las necesidades y expectativas de los clientes.