Como ya hemos contado en artículos anteriores, la Directiva de Ecodiseño (Erp) es una norma europea y obligatoria encaminada a cumplir los protocolos internacionales de reducción de emisiones de dióxido de carbono. Esta normativa estipula que los equipos fabricados en Europa –o que se vayan a instalar en territorio europeo –deben cumplir unos requisitos mínimos de eficiencia energética, emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y de niveles de ruido.

Junto a la normativa de Ecodiseño, la Directiva de Etiquetado Energético (ELD) -que ya se aplica a muchos productos de consumo, como los electrodomésticos- define que los equipos deben disponer de etiquetas energéticas que, de forma visual, aporten información sobre la eficiencia energética de los productos.

Las directivas de ecodiseño y de etiquetado energético, promovidas en el seno de la UE, están dirigidas a fomentar el empleo eficiente de combustibles de origen renovable y a reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

Precisamente, estos cambios normativos  y cómo afectan a las instalaciones de biomasa fueron abordados durante el pasado Congreso Internacional de Bioenergía organizado por la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM). Estos fueron algunos de los aspectos que destacaron al respecto:

  • Los Reglamentos de Ecodiseño del Lote 15 (calderas de biomasa) y del Lote 20 (aparatos calefacción local de combustibles sólidos) fueron adoptados por la Comisión en abril de 2015. Una vez publicados, serán de aplicación directa e íntegra en todos los estados miembros de la Unión Europea.
  • El Reglamento de Ecodiseño para calderas de Biomasa se aplicará a partir del 1 de enero de 2020 a todas las calderas de menos de 500 kW que usen combustibles sólidos. Los requisitos a cumplir a partir de esa fecha están basados en la clase 5 de la norma UNE 303-5.
  • En cuanto a los aparatos de calefacción local de combustibles sólidos, la entrada en vigor se fija a partir del 1 de enero de 2022 a todas las estufas de menos de 50 kW. Se distinguen cuatro tipos de equipos: estufas, estufas que usen pellets, cocinas y equipos abiertos.

Además, la normativa establece:

  • En el caso de los aparatos de calefacción local de biomasa se ha seleccionado un factor de 1,45 para aplicar a la etiqueta frente al valor de 1 para las instalaciones de combustibles fósiles. Esto permite que los mejores aparatos de calefacción local de combustible sólido puedan alcanzar la clase A++.

 

Beneficios de la biomasa

La campaña europea Biomass Counts (La Biomasa Cuenta) destaca que la biomasa representa actualmente el 60% del consumo total de energía renovable en la Unión Europea. “Sin embargo, algunos organismos con poder de decisión y la ciudadanía no llegan a comprender todo el potencial de la biomasa y de sus beneficios medioambientales, socioeconómicos y geoestratégicos, así como de su gran dinamismo y capacidad de innovación”, destacan los responsables de la campaña.

¿Cuáles son los beneficios de la biomasa?

  • Dolf Gielen, director de Innovación y Tecnología de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) considera que la biomasa podría convertirse en un factor decisivo para el mix energético mundial, ya que contribuiría a reducir la contaminación atmosférica que sufre el planeta. Según datos de IRENA, la demanda mundial de biomasa podría ser de 108 exajulios en 2030, una cantidad equivalente al 20 por ciento del suministro energético primario total y al 60 por ciento del consumo energético renovable.
  • Otro beneficio importante es que aprovechar el potencial de la biomasa contribuiría a disminuir la dependencia energética de los combustibles fósiles; algo que cobra bastante importancia en países con una gran dependencia energética del exterior como España.
  • Además, la biomasa contribuye a dinamizar la economía de las zonas rurales. Se calcula que, por cada mil habitantes que utilizan biomasa en un núcleo urbano, se generan trece puestos de trabajo estables. Esta creación de empleo incide especialmente en el desarrollo de la economía de zonas rurales, donde se encuentra la biomasa que puede ser aprovechada como combustible.
  • Teniendo en cuenta que la pobreza energética es uno de los grandes obstáculos para el desarrollo social de los más desfavorecidos -1400 millones de personas no tienen acceso a la electricidad- la biomasa podría ayudar a superar esta situación motivada, en gran parte, por el elevado precio de los combustibles fósiles, que devora más del 10% del PIB y hace que la energía convencional sea cada vez más inaccesible.

 

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