Para elegir la tarifa de gas que mejor se adapta a nuestras características es necesario, en primer lugar, tener en cuenta el consumo anual de gas de la instalación. “En aquellos casos en los que el consumo sea inferior a 50.000 kWh anuales y baja presión, se puede elegir el suministro con tarifas de gas de último recurso (TUR), que tienen la ventaja de estar fijadas por el Ministerio de Industria y la desventaja de que no se aplican descuentos, como sucede en muchas tarifas del mercado libre”, explican desde Remica Comercializadora.

Otro aspecto que es necesario tener en cuenta es el precio que se pagará por el gas así como la duración del contrato; de tal modo que el consumidor sepa siempre en concepto de qué está pagando y cuándo podría darse de baja sin que la comercializadora le aplique alguna penalización. Si al contratar el gas se ofrecen descuentos a los clientes, debe conocerse el importe y duración de los mismos.

En aquellos casos en el que el consumidor quiera darse de baja de su actual compañía comercializadora antes de que finalice el contrato, debe conocer con cuanta antelación debe avisar a la compañía y si esta circunstancia conllevará una penalización económica.

Una cosa importante, de la que muchos usuarios no se dan cuenta a la hora de cambiar de compañía suministradora de gas, es que algunas veces el contrato de suministro conlleva servicios adicionales que deben darse de baja. Algunas veces, se da de baja el suministro, pero no otros servicios como por ejemplo las revisiones de la instalación; circunstancia que habitualmente debe comunicar el propio consumidor.

¿Más información? En Remica Comercializadora disponemos de un email (comercializadora@remica.es) a través del cual los usuarios pueden solicitar más información sobre el suministro de gas que ofrecemos. Nuestros consultores energéticos se pondrán en contacto para conocer los detalles de cada instalación y realizar una oferta personalizada.

 

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