El pasado mes de junio la Unión Europea aprobó sin debate por los ministros de Energía de la UE reunidos en Luxemburgo, después de que el texto hubiera generado un consenso entre los países de la UE, representados por el Consejo y la Eurocámara un nuevo sistema de etiquetado energético para los electrodomésticos donde se indica la eficiencia energética. Esta clasificación permite a los consumidores conocer qué electrodomésticos son más eficientes o no. El hecho de que unos aparatos consuman más o menos energía repercute en la factura energética de cada hogar.

La nueva etiqueta tendrá una clasificación que irá desde la A hasta la G, de más a menos eficiente, de esta manera se sustituye el sistema actual (A+, A++ y A+++) por lo tanto se eliminan los atributos “+” de las diferentes clases. Se pretende que las primeras etiquetas lleguen a las tiendas a finales de 2019.

Para seguir el ritmo de las mejoras tecnológicas en eficiencia energética, la normativa precisa que la clasificación se revisará cuando el 30% de los productos en el mercado comunitario reciban la máxima clasificación (A), o cuando el 50% esté en las franjas A y B.

Los productos llevarán las etiquetas adheridas y los consumidores podrán obtener más detalles en internet. La norma también establece que el fabricante deberá informar en caso de modificación de la clasificación de productos ya vendidos.

Según señala el Parlamento Europeo, la publicidad deberá incluir la clasificación energética y se realizarán campañas de información para explicar el nuevo sistema a los consumidores.

La Comisión Europea deberá crear una base de datos con información técnica para ayudar a las autoridades nacionales a evaluar el cumplimiento de la normativa, así como un portal en línea para el público general con información adicional sobre los productos que funcionará desde enero de 2019. También deberá fijar directrices para la aplicación del reglamento en lo referido a evaluación de los productos e intercambio de información.

Según la Comisión Europea, el nuevo sistema podría ahorrar 200.000 millones de kilovatios por hora, el equivalente al consumo energético anual de los países bálticos.

¿Cómo es el etiquetado energético actual?

El primer etiquetado energético data de 1994 y está en vigor desde 1995. Consiste en una escala desde la G, el extremo menos eficiente, hasta la A. Posteriormente se amplió la escala hasta la A+++ para reflejar las mejoras aplicadas a los productos.

Pero según el Parlamento Europeo la introducción de la categoría A+ y superiores (+++) redujo la eficacia del etiquetado concebido para animar a los consumidores a comprar los productos más eficientes, porque en la actualidad la tendencia es que la mayor parte de ellos estén clasificados en la clase A o en otras aún más eficientes.

¿Dónde se encuentra la etiqueta energética?

Es obligatorio en toda Europa para los siguientes tipos de electrodomésticos:

  • Frigoríficos y congeladores
  • Lavadoras
  • Lavavajillas
  • Secadoras
  • Lavadoras-secadoras
  • Fuentes de luz domésticas
  • Horno eléctrico

La etiqueta debe estar situada en un lugar visible y fácil de reconocer.

¿Qué diferencia un electrodoméstico eficiente del que no lo es?

 A la hora de elegir un electrodoméstico que figure con una mejor clasificación en su etiqueta de eficiencia energética el precio es probablemente mayor en comparación con aquellos que son menos eficientes. Sin embargo, optar por una opción más eficiente supone un ahorro a medio-largo plazo, ya que un electrodoméstico más eficiente consumirá menos, y por tanto el gasto en la factura de la luz se verá reducido. La realidad es que se contribuye al ahorro dentro del hogar, algo que ya ocurre con otros elementos del hogar como son las luces LED por ejemplo.

Recuerda…

En el caso del certificado energético de las viviendas para venta o alquiler, debe aparecer en la ficha del inmueble e incluso en el escaparate de la inmobiliaria donde se publicite.

La etiqueta energética y los certificados energéticos o certificados de eficiencia energética de las viviendas caducan a los 10 años de su emisión. No obstante, la fecha de caducidad variará en función de si, antes del vencimiento del certificado, el titular de la propiedad desea actualizar dicho certificado.

Si necesitas más información puedes ponerte en contacto con Remica llamando al teléfono 91 396 03 00 o escribiendo un correo electrónico a remica@remica.es donde atenderemos todas sus dudas y consultas.