La comunidad de propietarios de Argumosa 28 de Madrid confió en Remica para cambiar su vieja caldera de gasoil por otra caldera más eficiente de gas natural y para individualizar el consumo de calefacción central.

Los resultados no se han hecho esperar: han logrado grandes ahorros en la factura energética, al tiempo que en las viviendas la calefacción ya no se deja abierta de manera indiscriminada, sino que los vecinos la encienden y apagan en función de sus necesidades.

Amador Royuela, expresidente de la comunidad que vivió de primera mano todo el proceso de transformación de la instalación, y María Eugenia Marcos, la presidenta actual, nos reciben y nos cuentan cómo ha sido todo el proceso.

 ¿Cuál era la situación de la que partían antes de cambiar la instalación de calefacción?

  • María Eugenia: Este edificio de viviendas es muy complejo ya que conviven dos tipos de viviendas con una orientación muy diferente. En las viviendas que dan a la calle la luz del sol no les entra en todo el día, por lo que son casas en las que suele hacer bastante frío. En cambio, en las viviendas interiores, como la mía, la luz del sol entra todo el día, por lo que no es necesario mantener la calefacción encendida durante tantas horas.
  • Amador: Los dos últimos años en los que estuvo funcionando la caldera de gasoil el gasto en calefacción era muy elevado y llegó a ser de unos 80.000 euros. Además la caldera era bastante antigua –tenía 19 años cuando la cambiamos– y hace algún tiempo tuvimos que inutilizar una sección que estaba muy deteriorada y no se podía recuperar. Corríamos el riesgo de que en plena temporada de frío, cuando la caldera debe funcionar a  pleno rendimiento, se averiara y nos quedáramos sin calefacción. Por eso decidimos pedir presupuestos para renovar el sistema de calefacción.

¿Qué alternativas al gasoil barajaron?

  • Amador: La comunidad de propietarios que está situada junto a la nuestra cambió su antigua caldera de carbón por biomasa. Estuvimos viendo sus instalaciones y pedimos presupuesto, porque vimos que el combustible era mucho más barato. Sin embargo, al partir de una instalación de gasoil, había que hacer una gran reforma para adaptar la instalación, por lo que la inversión que debíamos hacer era mucho más elevada. Así pues, finalmente nos decidimos por el gas natural.

¿Por qué decidieron trabajar con Remica?

  • Amador: Entre los muchos folletos que me dejaban en el buzón, encontré uno de Remica y, además, nuestro administrador ya había trabajado en algunas comunidades con la compañía.
  • María Eugenia: Un factor que resultó determinante fue que, a diferencia de otras compañías, Remica nos ofrecía una solución integrada (la renovación de la sala de calderas, la individualización de consumos y la venta directa de gas). Pensamos que en caso de cualquier duda o incidencia era mucho mejor contactar con una compañía en lugar de hacerlo con varias.
  • Amador: También nos dio mucha confianza que, en cuanto a individualización de calefacción, Remica colaborase con una firma de gran prestigio como Ista. Además, el presupuesto que nos hicieron era la mitad que el que nos solicitaban para realizar la instalación de biomasa.

¿Qué obstáculos encontraron por el camino?

  • Amador: A lo largo del proyecto surgieron algunos imprevistos. Por ejemplo, en lugar de aprovechar el antiguo hueco de la chimenea como estaba previsto inicialmente tuvimos que hacer una obra extra para poder colocar la nueva chimenea. También tuvimos que cambiar los detentores de algunos radiadores, lo que supuso un retraso en el tiempo de obra y un coste adicional. Eso sí: siempre que hemos tenido problemas Remica ha estado ahí y al final los ha solucionado. Esa es la sensación general que yo tengo del trabajo con la compañía.

¿Cómo ha sido el resultado tras renovar la sala de calderas?

  • Amador: Hemos logrado el objetivo de disminuir el gasto de combustible: respecto al gasto que realizábamos en gasoil, hemos conseguido ahorrar 30.000 euros. En ese sentido, ha sido un éxito.
  • María Eugenia: Ahora bien, tenemos un reto por delante ya que los pisos que dan de a la calle, que son los más fríos porque no les da el sol, destacan que en ocasiones tienen que usar estufas supletorias.
  • Amador: Por eso, aunque en esta primera fase hemos conseguido cumplir los objetivos que nos habíamos fijado al principio, a proposición de Remica vamos a plantear en la próxima Junta General dejar la calefacción encendida las 24 horas; para que la caldera funcione también durante la noche en modo “mantenimiento”, pero con una temperatura de impulsión inferior a la diurna, de modo que se adapte mejor el servicio de calefacción a todas las necesidades del edificio y mejore la sensación de confort.

¿Y cómo han vivido la individualización?

  • Amador: Aunque la mayor parte de los ahorros han sido debidos al cambio a una caldera más eficiente, la individualización también ha contribuido a disminuir la factura energética. Antes nadie se atrevía a tocar las válvulas de los radiadores, porque eran viejas y si se movían goteaban.
    Así pues, había vecinos que preferían abrir las ventanas si tenían calor a causa de la calefacción, y viviendas vacías con la calefacción encendida, algo que ya no sucede desde que hemos individualizado el consumo. Solo con que las personas sepan que pueden abrir y cerrar las nuevas válvulas y que van a pagar más si no lo hacen, la comunidad de propietarios ha logrado ahorrar en energía.

Según la entidad certificadora independiente TÜV Rheinland, con el nuevo sistema de calefacción evitarán la emisión de gases contaminantes ¿Se sienten orgullosos?

  • María Eugenia: Personalmente sí me siento orgullosa cuando pienso que gracias a un sistema de calefacción eficiente contribuimos disminuir la emisión de gases contaminantes. Sin embargo, creo que pocas personas son conscientes de ello, en especial las personas de más edad.