El papel de las empresas de servicios energéticos (ESEs  o ESCOs en terminología anglosajona), como Remica es relativamente nuevo, y ha introducido principalmente dos conceptos novedosos:

  • Las ESEs van mucho más allá de la instalación. Una empresa de servicios energéticos no solo diseña e instala medidas de eficiencia energética, además garantiza los ahorros, lo que supone una novedad. De hecho, la cuenta de resultados de una ESE se sustenta sobre todo en los ahorros energéticos comprometidos en el contrato.
  • La ESE no es un proveedor, sino un “colaborador” del cliente. Tanto el cliente como la ESE buscan un resultado común y ambos se benefician si se alcanzan los resultados proyectados por las empresas de servicios energéticos.

Pero más allá del confort, ahorro y eficiencia energética que puedan proporcionar las empresas de servicios energéticos a cada cliente en particular, su papel es imprescindible para hacer frente a los retos energéticos que se plantean para los países europeos (y se continuarán planteando) en el siglo XXI. ¿A qué retos nos referimos?

 

1  Incremento  de los precios de la energía

Mantener el nivel de desarrollo alcanzado en Europa no sería posible sin energía. Ante la constante subida del precio de los combustibles fósiles, sobre todo del petróleo, la eficiencia energética contribuye a mantener o reducir el gasto energético.

2 Dependencia energética exterior y falta de recursos energéticos propios

Europa importa más de la mitad de la energía que consume y las previsiones dictan que la demanda energética continuará incrementándose durante los próximos años. En vista de esta situación, las instituciones europeas están implementando medidas de eficiencia energética.

3 El avance del cambio climático

Mejorando el nivel de eficiencia energética de la sociedad se consume menos energía y, en consecuencia, se disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

4 Gran crisis económica y aumento del paro

Cambiando hacia una economía más eficiente, se aceleraría la innovación tecnológica y la competitividad de la UE, lo que produciría crecimiento económico y creación de empleo. Se estima que el sector de la eficiencia energética generará miles de puestos de trabajo en los próximos años.