Un test de huella ecológica te ayuda a conocer el impacto ambiental de tu estilo de vida. Y es que, aunque parezca que en cuestiones como la contaminación atmosférica o el calentamiento global solo los gobiernos tienen capacidad de actuación, lo cierto es que los pequeños gestos importan a la hora de mejorar la sostenibilidad del planeta.

El primer paso es ser conscientes de cómo nuestros hábitos influyen en el entorno. Por ello te invitamos a que hagas este test de huella ecológica que propone la organización Vida Sostenible y que podrás encontrar aquí http://www.vidasostenible.org/ciudadanos/mide-tu-huella-ecologica/ No te llevará mucho tiempo y, en pocos pasos, conocerás el impacto ambiental de tus hábitos.

¿Qué mide el test de huella ecológica?

El test está dividido en cuatro apartados: encuesta de la energía, encuesta del agua, encuesta de residuos y materiales y encuesta de transporte. En cada una de ellas encontrarás preguntas sobre tus costumbres y hábitos fáciles de responder.

Una vez contestadas todas las preguntas, al pulsar sobre “análisis de tu caso” se generará un informe en el que se analiza si tus hábitos son medioambientalmente sostenibles o no y te facilitarán una serie de recomendaciones y consejos prácticos para disminuir tu huella ecológica.

¿Por qué es importante disminuir nuestra huella ecológica?

La huella ecológica es un concepto que mide cuál es el nivel de recursos naturales que necesitan los seres humanos para vivir.

Según cifras recogidas por la organización internacional Global Footprint Network, actualmente los seres humanos utilizamos cada año los recursos de 1,4 planetas; es decir, que la demanda de recursos es superior a la capacidad que tiene el planeta para regenerarse.

¿Cómo disminuir la huella ecológica  en calefacción y climatización?

Lograr disminuir el consumo energético destinado a calentar los hogares en invierno y a enfriarlos en verano es importante para reducir  las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera:

  • Un buen aislamiento térmico es fundamental para reducir la contaminación atmosférica. Las casas mal aisladas térmicamente dejan pasar el calor en verano y se enfrían en invierno. Por ello, se necesita el doble de energía  para que la temperatura interior sea agradable, en comparación con una vivienda bien aislada. Se estima que el  consumo de energía para climatización (calefacción + aire acondicionado) viene a suponer aproximadamente entre un tercio y la mitad del total de consumo de energía en los hogares. Los expertos prevén que cada vez los hogares demandarán más energía para calefacción y climatización, algo que se podría evitar si se mejoran los aislamientos térmicos de los edificios.
  • Utiliza la calefacción y el aire acondicionado racionalmente. Estufas, radiadores y aparatos de aire acondicionado consumen gran parte de la energía de los hogares. El gasto energético depende en gran medida de la zona climática en la que se ubique nuestro hogar. En zonas frías es probable que necesites calentar la casa unos 200 días al año; mientras que en zonas cálidas este número puede ser de 40 jornadas o menos. Algunos buenos consejos son: regular racionalmente la temperatura, ubicar los aparatos de calefacción y aire acondicionado en las zonas adecuadas, y utilizar temporizadores y termostatos para adaptar las necesidades de temperatura a vuestros horarios  y a las necesidades térmicas de cada habitación.

 

Sabías que….

  • La climatización supone un importante porcentaje del consumo total de energía del país y de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
  • Diversos informes auguran un crecimiento sostenido de los consumos energéticos para calefacción; un fenómeno que se producirá motivado por la mejora de las condiciones de vida. También se prevé una progresiva sustitución de la calefacción mediante elementos independientes por sistemas centralizados.
  • Debido a que muchos sistemas se diseñaron sin ningún criterio de eficiencia energética, existe un gran margen de reducción de la huella ecológica de la climatización. Por ejemplo, las viejas instalaciones térmicas centralizadas en edificios, donde no hay métodos de medir y regular el consumo que realiza cada vecino, lo que supone un enorme derroche energético. Si se acomete la individualización en este tipo de instalaciones, se ahorra energía, se disminuyen las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y se mejora el nivel de confort de los vecinos.
  • La capacidad de mejora energética de la calefacción se cifra en torno al 35%, llegando algunos analistas a evaluarla en un 60% en la nueva construcción, si se incorporan diseños bioclimáticos y energía solar activa.