¿Por qué es importante hacer caso de los tips para el ahorro de energía? Durante los últimos días hemos podido leer una buena noticia en los medios ‘La capa de ozono se está recuperando’. Al parecer, científicos han obtenido pruebas de que los esfuerzos por evitar emisiones de gases de efecto invernadero establecidos en el Acuerdo de Montreal han tenido efectos reales y por primera vez la capa de ozono se ha recuperado en 4 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a la superficie de la Unión Europea.

Sin embargo, el consumo de energía fósil continúa generando toneladas de emisiones nocivas para el medio ambiente. Por ello, aunque parezca un gesto pequeño, es bueno hacer caso de estos consejos o tips para el ahorro de energía cuando usamos electrodomésticos. Además de poder contribuir a la preservación del medio ambiente, nuestro bolsillo también puede salir beneficiado si se siguen estos consejos:

Usar los electrodomésticos con inteligencia

Por si no lo sabías, los electrodomésticos como la lavadora, gastan menos con programas que funcionan a temperaturas bajas. Por ejemplo, la lavadora funcionando con una temperatura entre 40ºC y 60ºC implica un ahorro del 40% en la factura de la luz; mientras que los lavavajillas, si funcionan en programas Eco, suponen un ahorro más que importante para la factura de la luz.

En la medida de lo posible, comienza a cambiar los electrodomésticos antiguos de casa por unos nuevos de categoría energética A o superior, ya que son los que consumen menos energía.

Apaga y desenchufa los electrodomésticos, mientras no los utilices. Según el IDAE, el modo stand by es responsable de hasta un 10% del consumo anual de energía. Uno de los errores más comunes es dejar televisiones, cadenas de música y otros dispositivos en este modo. Muchas personas creen que apagar la televisión con el mando y dejar encendida la luz roja no supone ningún gasto, pero es un concepto equivocado. Por ello, es conveniente dejar totalmente apagados estos aparatos, incluso podemos desenchufarlos para asegurarnos del todo que no habrá un gasto de energía.

Una manera fácil de hacerlo es comprar una regleta con varios enchufes y una luz. De ese modo, al apagar la regleta, también se apagarán todos los electrodomésticos que tengas conectados a ella. De esta manera también lo que conseguiremos es evitar posibles cortocircuitos e, incluso, incendios.

En verano, si utilizas el aire acondicionado, debes saber que la eficiencia energética de estos equipos viene expresada por los coeficientes de eficiencia energética en frío y calor (EER/COP) que junto con el consumo de energía figuran en su etiqueta energética. Como consejo general, para una mayor eficiencia energética, es importante fijar la temperatura de refrigeración a una temperatura de unos 26 ºC y colocar los aparatos de tal modo que les dé el sol lo menos posible y haya una buena circulación de aire.

Si vamos a estar fuera de casa más de dos días, puede que nos resulte más rentable mantener la nevera apagada. Para ello, tendremos que vaciar de comida el frigorífico y dejarlo abierto. Lo mismo sucede con el congelador. Como es probable que suelte agua, podemos optar por descongelarlo y vaciarlo un día antes y dejarlo abierto, o colocar una olla grande para recoger el agua que se derrita.

Cuando cocines adapta la dimensión de los quemadores a los recipientes, de forma que el recipiente tenga uno o dos centímetros de diámetro mayor que la superficie de la llama de gas o placa, y no utilices la placa más grande para calentar la cazuela más pequeña. De esta manera no derrocharás energía.

Además debes saber que…

  • Cada kWh de energía que consumimos supone emitir a la atmósfera aproximadamente 400 gr. de CO2.
  • Un frigorífico clase A+++ puede consumir un 80% menos de energía que uno de clase D aproximadamente. Esto supone, a lo largo de la vida útil del aparato, evitar la emisión a la atmósfera de una tonelada y media de CO2 y un ahorro de más de 1.000 euros. Este dinero amortiza con creces la diferencia de sobreprecio que supone adquirir un frigorífico clase A+++.
  • Los electrodomésticos son responsables de más del 50% del consumo de energía eléctrica en el hogar.
  • El frigorífico, por sí solo, es responsable de más del 19% de la factura eléctrica.
  • Una lavadora clase A+++ puede consumir casi la mitad de energía que una de clase D. Esto supone, a lo largo de la vida útil del aparato, evitar la emisión a la atmósfera de más de media tonelada de CO2, así como un ahorro de más de 500 euros en la factura eléctrica. Además, se ahorraría el consumo de más de 35.000 litros de agua.
  • Hay dos tipos de pequeños electrodomésticos: los que se limitan a realizar alguna acción mecánica y los que producen calor. Los últimos tienen potencias mayores y dan lugar a consumos importantes.
  • En cualquier caso, elegir bien un pequeño electrodoméstico puede suponer un ahorro, a la larga, por su menor consumo energético