¿Sabías que, en una comunidad de propietarios, el gasto en calefacción representa entre el 40 y el 60% de la factura energética? ¿Y que este gasto se puede reducir gracias a una caldera de calefacción central más eficiente? ¡Sigue leyendo y te contamos cómo!

Influye cuál sea el tipo de combustible y de caldera de calefacción central

Las calderas producen agua caliente para satisfacer las necesidades de calefacción o agua caliente sanitaria (ACS) en las viviendas.

El tipo de combustible que consuma, así como el tipo de caldera, influyen en que el coste energético (y las emisiones de gases contaminantes) sea mayor o menor.

Por ello, cuando toca reformar una antigua sala de calderas de carbón o gasoil, en muchas ocasiones se opta por instalar calderas de condensación y gas natural.

Y es que, en comparación con el gas natural, el gasoil es un combustible más económico y, además, las calderas de condensación tienen un mayor rendimiento y un menor consumo (entre el 20-25%).

Conscientes de ello, muchas comunidades autónomas y ayuntamientos impulsan programas de ayudas para fomentar la transición hacia la utilización de salas de calderas más eficientes.

El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, en su Plan A de Calidad de Aire y Cambio Climático ha incluido una medida para fomentar los sistemas de climatización eficientes de bajas emisiones. Una medida que contempla, entre sus objetivos, eliminar el uso de carbón en 2020 y fomentar el cambio de calderas de gasóleo de baja eficiencia por otras de combustibles menos contaminantes.

Las calderas que utilizan tecnología de condensación son más eficientes

Gracias a la tecnología de condensación, las calderas son capaces de extraer parte del calor que se pierde en los humos, de modo que se consiguen ahorros energéticos de hasta el 30%.

Al consumir menos energía, también se disminuye el impacto ambiental de los gases contaminantes.

¡Estas son algunas de las ventajas principales de las calderas centrales de condensación!

  • Mantienen un rendimiento muy elevado, tanto en momentos en los que hay mucha demanda de calor (días de invierno en los que las temperaturas son muy bajas) como en los que la demanda es pequeña (como en días en los que hay escasa ocupación).
  • Permiten modificar la temperatura a la que se envía el agua a los radiadores, según sea la temperatura exterior o la demanda del edificio. A menor temperatura, menos consumo de energía, por lo que se reduce el gasto en combustible.

 

Con un sistema de telegestión los beneficios se multiplican

Conviene que las salas de calderas dispongan de un sistema de control que sea capaz de identificar datos de la evolución de las temperaturas exteriores, funcionamiento de cada circuito, datos de presión…

Por ello, a la hora de contratar un mantenimiento de la sala de calderas, mejor si ofrece además un servicio de telegestión que utilice esta información para optimizar el consumo de energía, programar alarmas y evitar interrupciones y cortes de suministro.

 

La contabilización individualizada del consumo de calefacción también es una medida de eficiencia energética

Además de calderas eficientes, para mejorar la eficiencia energética en la instalación de calefacción central de una comunidad de vecinos conviene instalar sistemas de regulación y reparto de costes en los radiadores. Con este sistema, cada vecino paga por la energía que consume, lo que permite obtener un ahorro económico de hasta el 40 por ciento.

De hecho, en otros países europeos, hace ya varias décadas que emplean gas natural para calentar sus hogares en instalaciones de calefacción central. Y también está normalizado el uso de repartidores de costes y válvulas termostáticas en los radiadores.

 

¿Sabías que…?

Sólo el 10% de los hogares españoles tiene una instalación centralizada, mediante la cual se da servicio a un conjunto de hogares, por lo general de un mismo bloque o comunidad.

Más de la cuarta parte de las viviendas tienen una instalación individual, independiente de las del resto de viviendas.

Y la mayoría tienen calefacción por elementos independientes; es decir, estufas, radiadores y convectores eléctricos, bombas de calor y otros equipos.