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Las viviendas con un aislamiento térmico deficiente aumentan con rapidez su temperatura interior en verano, mientras que en invierno disminuye rápidamente.

¿Por qué hay viviendas con un mal aislamiento térmico?

La mayoría de edificios con un aislamiento térmico más deficiente datan de las décadas de los sesenta y setenta, época en la que se produjo un boom de la construcción sin que ninguna normativa regulase cómo debía acometerse el aislamiento.

Sin embargo, eso no quiere decir que todos los edificios construidos a partir de la década de los ochenta tengan un buen aislamiento térmico; cada caso es diferente.

 

En viviendas antiguas se puede mejorar

Es un mito creer que solo las viviendas de nueva construcción cuentan con un buen nivel de aislamiento térmico. ¡También en viviendas de una cierta antigüedad es factible mejorar el aislamiento!

Para lograrlo, en primer lugar hay que hacer un diagnóstico y conocer en qué punto necesita el inmueble una rehabilitación energética.

Hay que tener en cuenta que, cuando hablamos de aislamiento, no solo nos referimos a la fachada, sino también a la cubierta (tejado) y a la carpintería (sobre todo ventanas metálicas obsoletas que tienen una gran pérdida de energía).

 

¿Es necesario mejorar el aislamiento térmico de todo el bloque de viviendas?

Aunque lo óptimo es mejorar la eficiencia energética de todo el bloque de viviendas, también es factible rehabilitar el aislamiento interior de una vivienda.

Existen tres tipos de aislamiento térmico que se pueden aplicar a la fachada:

  1. Sistema de Aislamiento Térmico de Exteriores (SATE). Esta actuación se lleva a cabo en la fachada exterior del edificio. Su principal ventaja es que logra un elevado nivel de aislamiento térmico y, además, mejora la apariencia externa del edificio.
  2. Sistema de inyección en las cámaras de aire de los muros. Con este método, se inyecta un material aislante (fibra de vidrio, poliuretano…) en la cámara de aire que existe en el interior de los muros. No modifica la apariencia externa del edificio, por lo que se trata de un método indicado para aquellas fachadas protegidas o con una apariencia que no se desea alterar.
  3. Aislamiento en los muros interiores. Se realiza en el interior de las viviendas, lo que implica que se reduce el espacio de cada habitación. Este tipo de actuaciones se suele llevar a cabo en viviendas cuyos muros no cuentan con cámara de aire y no es factible aislar por el exterior.

 

Reduce la demanda energética de los edificios hasta un 50%

Habitualmente, los edificios que mejoran su aislamiento térmico logran aumentar su calificación energética en al menos dos letras.

En España es obligatorio que los pisos que se encuentran en venta o alquiler dispongan de un certificado de eficiencia energética que determine cuál es el nivel de eficiencia que tiene el inmueble.

Hay una gran diferencia entre las viviendas ‘ineficientes’, en las que, en total, los gastos de calefacción durante todo el invierno pueden ser de 1.200 euros, y aquellas viviendas de características similares pero energéticamente eficientes, en las que el gasto puede ser de 300.

 

Mejora el bienestar de los ocupantes de las viviendas

Un buen aislamiento térmico aumenta el nivel de confort de los habitantes de los edificios.

Algunos materiales aislantes, además de mantener una temperatura óptima en la vivienda, ayudan reducir los niveles de ruido.

La inversión se recupera a lo largo del tiempo

Antes de acometer cualquier actuación para mejorar el aislamiento térmico de la vivienda conviene analizar si el coste de las actuaciones es proporcionado con respecto al resultado que se desea obtener.

En muchos casos, los ahorros obtenidos tras la puesta en marcha de medidas de eficiencia energética compensan la inversión realizada.

También se pueden aprovechar otras actuaciones en la fachada de los edificios para mejorar el aislamiento térmico. Así, por ejemplo,  convierte en ahorro actuaciones que suponen un coste, tales como sustituir o complementar la impermeabilización de cubiertas por una actuación que a la vez sirva de aislamiento.

 

Ayudas y subvenciones disponibles

El Gobierno ha anunciado que ultima un plan de ayudas para rehabilitar y mejorar la eficiencia energética de 1,2 millones de viviendas hasta el año 2030.

De la misma forma, algunos ayuntamientos y comunidades autónomas tienen previsto publicar sus planes de ayudas ligadas a la eficiencia energética en edificios.

Programas de ayudas como estos son fundamentales para incentivar la inversión privada en rehabilitar inmuebles. Sin embargo, las comunidades de propietarios no tienen a menudo el tiempo ni los recursos para gestionar este tipo de ayudas.

Por eso, en Remica informamos puntualmente a nuestros clientes de qué subvenciones se pueden beneficiar. Y también pueden delegar en nosotros, sin coste alguno, la gestión y el papeleo que supone solicitar estas ayudas.

Más información: Teléfono 91 396 03 03 / email comercial@remica.es