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El aislamiento térmico de las paredes y cerramientos influye en el consumo que realizamos de calefacción. ¿Por qué se produce este fenómeno? Los edificios interactúan con su entorno. Esto significa que intercambian calor, lo ceden o lo acumulan en función de las condiciones climáticas exteriores.

El nivel de aislamiento térmico es uno de los grandes factores que influyen en el comportamiento de los edificios, pero no es el único. También influyen otras características del edificio como:

  • Forma y volumen del edificio.
  • Orientación.
  • Situación geográfica.
  • Cómo se hayan distribuido los espacios.
  • Qué materiales se hayan utilizado para su construcción.
  • Color de la fachada.

¿Qué dice la normativa?

Un mal aislamiento térmico de las paredes y cerramientos provoca que se produzcan pérdidas de calor por transmisión a través de los cerramientos y por ventilación. Por ello, la reglamentación actual, entre cuyos objetivos busca mejorar la eficiencia energética y evitar el derroche energético, exige que los edificios tengan un mayor nivel de aislamiento térmico cuanto más fría sea la localidad de ubicación del edificio.

El tipo de aislamiento de las nuevas edificaciones está regulado en el documento básico  HE-1 Limitación de la demanda energética  del Código Técnico de la Edificación (CTE). El texto recoge que:

“Los edificios dispondrán de una envolvente de características tales que limite adecuadamente la demanda energética necesaria para alcanzar el bienestar térmico en función del clima de la localidad, del uso del edificio y del régimen de verano y de invierno, así como por sus características de aislamiento e inercia, permeabilidad al aire y exposición a la radiación solar, reduciendo el riesgo de aparición de humedades de condensación superficiales e intersticiales que puedan perjudicar sus características y tratando adecuadamente los puentes térmicos para limitar las pérdidas o ganancias de calor y evitar problemas higrotérmicos en los mismos”.

Necesidades de aislamiento térmico por zonas

Como hemos mencionado antes, la normativa especifica qué requisitos debe cumplir cada edificio en función del clima de la zona en la que se encuentre. Para ello asigna un código formado por una letra y un número:

  • Las letras (A, B,C,D,E) indican cómo es el invierno. (A más suave y E más riguroso)
  • Los números (1,2,3,4) indican cómo es el verano (1 veranos suaves y 4 veranos más calurosos).

Así, por ejemplo, Tarragona corresponde a una zona B3: como sus inviernos se consideran templados obtiene una B. Como sus veranos son muy calurosos se califica con un 3.

Algunas recomendaciones

Un edificio con un aislamiento térmico deficiente deja pasar el calor en verano y hace que se escape el calor en invierno, de modo que para alcanzar la temperatura de confort adecuada sus sistemas de calefacción o climatización emplean más energía de la que sería deseable.

Mejorar esta situación puede suponer un ahorro económico y energético muy significativo. Normalmente las pérdidas térmicas se producen a través del techo, del suelo, de las paredes, de las puertas y de las ventanas:

  • Las paredes es una de las partes principales a aislar en la vivienda (aplicando materiales aislantes, inyectando los materiales aislantes en cámaras de aire, etc.). En función de la zona climática las características y el grosor de estos materiales pueden variar.
  • También es necesario instalar materiales aislantes que eviten que se escape el calor por suelos y techos.
  • Si se sustituyen las ventanas se recomienda introducir ventanas de doble acristalamiento, con cámara de aire interior totalmente estanca.
  • Las puertas dejan escapar la temperatura por los lados. Para evitarlo se pueden colocar elementos aislantes que, además de evitar que se filtre el aire, también evitan la entrada de polvo del exterior.

¿Sabías que…?

  • Los edificios construidos antes de 1979 no estaban sujetos al cumplimiento de una normativa de aislamiento térmico. Por ello, algunos edificios antiguos presentan un aislamiento nulo o muy deficiente.
  • Dado que habitualmente se producen pérdidas de temperatura por el suelo y el techo, en un mismo edificio las viviendas situadas en primera planta y en la última son las que más necesidades de calefacción o climatización presentan. Los pisos intermedios, en cambio, quedan protegidos por las viviendas que se sitúan tanto encima como debajo.
  • El tamaño de la vivienda influye en las pérdidas térmicas fruto de un mal aislamiento. A mayor tamaño de las viviendas, mayor necesidad de calefacción o climatizción y de aislamiento térmico de los cerramientos.
  • Dos edificios exactamente iguales pero ubicados en zonas climáticas diferentes no presentarán el mismo comportamiento térmico. La adaptación del edificio a cada zona varía, por lo que en el momento de proyectarse deben tenerse en cuenta la respuesta térmica de los edificios según la zona climática en la que se ubican.

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