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En las épocas intermedias (los periodos de transición del verano al otoño y del invierno a la primavera) es frecuente que, en un mismo día se produzcan grandes diferencias térmicas.

Así, por ejemplo, es muy común sentir la necesidad de abrigarse a primera y a última hora del día. Pero, a las horas centrales la temperatura sube hasta el punto de recordar los días más veraniegos.

Para mantener el confort a pesar de tanto cambio, ¿cómo utilizar el sistema de climatización de una vivienda?

1.Comprobar el aislamiento térmico de la vivienda

Un buen aislamiento térmico es un factor fundamental si se desea mantener una temperatura interior estable, independientemente de los saltos térmicos que se puedan producir en el exterior.

Por el contrario, las viviendas mal aisladas se  calientan rápidamente cuando la temperatura exterior aumenta, y son muy frías cuando las temperaturas caen.

Se estima que mejorar el nivel de aislamiento térmico de la fachada de un edificio de viviendas puede generar ahorros de hasta un 50% en la factura energética, debido a que se realiza un uso más racional de los sistemas de climatización.

 

2.Aplicar pequeñas mejoras de aislamiento

Aunque por el momento las comunidades de propietarios no tengan entre sus planes realizar obras para mejorar el aislamiento térmico de su fachada o cubierta, hay pequeñas actuaciones que cada vecino puede realizar en su vivienda.

Así, por ejemplo, conviene detectar los pequeños recovecos por los que se filtra el aire exterior (ventanas, cajetines de persianas, puertas…) e intentar neutralizarlos con siliconas o cualquier otro elemento aislante.

 

3.Ventilar la estancia a primera o a última hora del día

Se estima que diez minutos son suficientes para renovar completamente el aire de una habitación. Es mejor hacerlo a primera o a última hora del día, en lugar de abrir constantemente las ventanas (lo que solo conseguirá influir negativamente en la temperatura interior si se ha encendido el aire acondicionado o el sistema de calefacción).

 

4.Proteger la vivienda del sol durante las horas centrales del día

Para evitar que en los días más calurosos aumente la temperatura interior, lo mejor es proteger la vivienda bajando persianas, corriendo cortinas, usando toldos…

Si, en cambio, la temperatura exterior fuera baja durante el día, habría que hacer lo contrario, es decir, subir las persianas y correr las cortinas para dejar pasar la luz del sol y, así, tratar de que los rayos solares calienten la vivienda.

 

5.No regular el sistema de climatización a una temperatura excesivamente baja o demasiado alta

Cuando hace calor,  se estima que regular el sistema de climatización a una temperatura cercana a los 26 grados centígrados es suficiente para sentirse cómodo en el interior de una vivienda. En cualquier caso una diferencia de temperatura con el exterior superior a 12ºC no es saludable.

Cuando hace frío, y hay que encender la calefacción, se estima que la temperatura debe rondar los 21 grados centígrados. ¡Por cada grado centígrado extra se consume hasta un 7% más de energía!

 

6.Utilizar ropa adecuada en función de la temperatura exterior

Utilizar un tipo de vestimenta adecuada en función de la época del año también es importante para poder sentir confort térmico en el interior de una estancia sin que sea necesario encender el sistema de climatización de la vivienda.

 

7.Utilizar mecanismos de regulación y control

Si no se dispone de ello, conviene instalar sistemas de regulación y control. Estos dispositivos adecuan la respuesta del sistema de climatización a las necesidades térmicas de la vivienda, procurando que se alcancen, pero no se sobrepasen, las temperaturas de confort preestablecidas.

¡Es un mecanismo realmente útil para lograr el confort térmico que las personas necesitan sin derrochar energía!

 

¿Quieres saber más sobre cómo puedes instalar mecanismos de regulación y control en tu vivienda? ¡Contacta con Remica y te asesoraremos! Teléfono 91 396 03 00 / email remica@remica.es

 

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