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La huella ecológica podría definirse como “la principal medida mundial para determinar cuál es el nivel de demanda de recursos naturales que requieren los seres humanos”.

En palabras de la organización internacional Global Footprint Network, la huella ecológica es una medida ampliamente usada por científicos, empresas, gobiernos, instituciones y diversas organizaciones que trabajan para supervisar el uso de recursos ecológicos y para avanzar en el desarrollo sostenible del planeta.

Cifras recogidas por esta organización muestran que, desde finales de los años setenta, la demanda de recursos es muy superior a la capacidad del planeta para regenerarse:

– Hoy la humanidad utiliza el equivalente de 1.4 planetas cada año. Esto significa que ahora la Tierra emplea un año y cinco meses en regenerar los recursos naturales que utilizamos.

– Según previsiones de la ONU, si continúa la tendencia de consumo de recursos al ritmo actual, a mitad de la próxima década serán necesarios los recursos equivalentes a dos planetas.

– Dado que la actividad humana transforma los recursos naturales en deshechos más rápidamente que los desechos se convierten en recursos, la humanidad sufre un  sobregiro ecológico global. Esto sucede porque se  agotan los mismos recursos de los cuales dependen la vida humana y la biodiversidad.

– El resultado del sobregiro ecológico global es el colapso de las industrias pesqueras, la disminución de la cubierta forestal, el agotamiento de los sistemas de agua fresca, y la acumulación de contaminación, que crean problemas como cambio climático global.

Situación en España

En España, datos de la Global Footprint Network muestran que existe una gran brecha entre la biocapacidad del país y la huella ecológica; una diferencia que se ha agudizado desde el año 1961 y que en 2006 comenzó a descender ligeramente.

huella ecologica espana grafico

Según el informe Análisis de la huella ecológica en España, publicado en 2008, los componentes de huella más decisivos son, con diferencia, los debidos a los consumos energéticos, que supusieron en el año 2005 el 68% de la huella ecológica en nuestro país, que han pasado de las casi 3,3 a 4,3 hag/cap entre los años 1995 y 2005. Esta componente es además la que más ha aumentado en valor relativo en el periodo 1995-2005 con un incremento del 31,6%.

 

¿Qué podemos hacer nosotros?

Para tratar de combatirlo, son muchas las recomendaciones realizadas por organizaciones, agencias y gobiernos. La organización WWF ha desarrollado la Perspectiva de ‘Un planeta’; una descripción de recomendaciones para gestionar, usar y compartir los recursos naturales dentro de los límites de la Tierra:

 

Preservar el capital natural

Debemos cuidar los recursos naturales de los que disponemos. Restaurar los ecosistemas dañados, detener la pérdida de hábitats prioritarios y ampliar significativamente las áreas protegidas.

 

Producir mejor

A las empresas, WWF les pide reducir insumos y desperdicios y gestionar los recursos de manera sostenible. También es importante un mayor aprovechamiento de las energías renovables.

 

Consumir de forma más responsable

Los consumidores tenemos también un papel importante en cuanto a huella ecológica. Adoptar estilos de vida respetuosos con el planeta (reciclar, adquirir productos sostenibles, desplazarse mediante transporte público, bicicleta o compartir coche, etc.) que ayuden a reducir la huella ecológica.

 

Reorientar los flujos financieros

Habitualmente, el sector económico y financiero no tiene en cuenta los enormes costes ecológicos de ciertas actividades. Para WWF es momento de valorar la naturaleza y los costes ambientales, apoyar y recompensar la conservación y gestionar los recursos de manera sostenible e innovadora.

 

Compartir recursos

El cambio climático y la contaminación de los recursos naturales conduce a grandes conflictos humanos como hambrunas, epidemias, migraciones y conflictos armados. Por ello, en WWF destacan la importancia de compartir los recursos disponibles, tomar decisiones justas y ecológicamente informadas. Incluso, proponen medir el éxito más allá del PIB.

Desde la web de la organización informan de casos en los que ya se ha puesto en práctica la perspectiva de “Un Planeta” logrando así beneficios ambientales, sociales y económicos.

Un ejemplo de ello es Dinamarca. En diciembre de 2013 la energía eólica de este país generó el equivalente al 57,4% del consumo de electricidad. Era la primera vez que la energía eólica suministraba más de la mitad del consumo de electricidad danés durante un mes entero. El 21 de diciembre se rompió otro récord, cuando las turbinas de viento generaron el equivalente al 102% del consumo nacional de electricidad.

Dinamarca se ha convertido en un gran referente internacional en cuanto a energía Eólica. En 2013 las compañías danesas suministraron el 25% de las turbinas de viento en todo el mundo. La experiencia y el conocimiento danés desempeñan un importante papel en la tecnología de energía eólica en el mundo. La industria eólica contribuye significativamente a la economía danesa al dar empleo a unas 27.500 personas y exportar en 2013 aproximadamente 50.000 millones de coronas danesas (según datos de la Danish Wind Industry Association).

En Remica, como empresa de servicios energéticos, trabajamos cada día para tratar de reducir la huella ecológica de nuestro planeta. Siguiendo siempre los estándares de calidad, Remica y Remica Servicios Energéticos tienen la certificación ISO 9001 en Calidad y la certificación ISO 14001 en Medio Ambiente.

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